Jack en su nuevo hogar


Jack ya lleva dos noches en su nuevo hogar y según informa Tania se ha adaptado estupendamente. No es de extrañar: es una casa amplia con jardín y piscina sin demasiados espacios angostos donde a Jack le cueste entrar. El entorno es ideal para cualquier perro (y humano!).
Sin embargo más importante que el entorno es la estructura social que se le proporcione al perro. Un perro grande y muy activo puede ser feliz y pleno en un apartamento enano si se le proporciona ejercicio físico y mental y reglas. El afecto ni lo menciono por que de eso les damos a raudales, en exceso y a destiempo en la mayoría de los casos.

Hoy Tania me ha llamado por que Jack le ha enseñado los dientes. Me ha dejado muy preocupada por que es algo que no ha hecho jamás durante su acogida. Por lo visto se ha comido una servilleta en el jardín y Tania se la ha querido quitar de la boca; Jack le ha dejado claro que no la respeta en absoluto. Es muy mala señal. Pero se puede corregir si se trabaja en ello. El trabajo no es con Jack, es con los humanos de la familia. Tania es inexperta, pero está poniendo mucho de su parte: saca a pasear a Jack tres veces al día varias horas, trata de imponer disciplina, se deja aconsejar, consiguió que sus hijos ignorasen al perro cuando lo llevamos y está siguiendo las pautas que tanto la entrenadora que contrató como yo le dimos. Hoy al hablar por teléfono me ha dicho que su marido sin embargo es más condescendiente con Jack y que además muestra su desacuerdo con ella en la educación del perro. Quiere que le deje hacer lo que quiera y que sean los humanos (hablando de la fiesta de Nochevieja que darán en casa) quienes se adapten a la presencia de Jack en lugar de dejarle en un lugar tranquilo de la casa como le aconsejamos.
Las consecuencias de este pequeño caos es que Jack ya está tomando el control de la situación. Lo llevan en los genes. Tiene que haber estructura, jerarquía, alguien sabio, sereno y firme que le guíe y le diga qué ha de hacer. Tania es inexperta, nerviosa e insegura y hay que ser muy buen actor para engañar a un perro. El marido es condescendiente, laxo con la disciplina. ¿Quién es el líder de esa manada? Tendré que ser yo, concluye el perro.

Situación 1: “Entramos en casa, le limpio las patas y a los cinco minutos se pone a lloriquear frente a la puerta del jardín para que le deje salir. Le digo : No! No! No! Y se va. Pero al rato vuelve.”
Situación 2: “Al segundo día le presento la casa como me dijiste, con la correa, conseguí que subiera a la planta de arriba que es donde más estamos, pero al bajar empezó a tirar y casi me tira escaleras abajo. Fue muy gracioso!”
Comentario 1: “Aunque Jack muerda se queda con nosotros! Mi hija el otro día estuvo sentada junto a su cama toda la tarde!”

¿Quién domina todas las situaciones? Jack.

Aquí hay mucho trabajo por hacer. Cristina, la entrenadora que ha contratado Tania, le ha dicho que empezarán el entrenamiento el 9 de enero. Pero es evidente que Jack no esperará tanto a poner orden en su vida. Me he ofrecido a ir a su casa un día entero si es necesario para trabajar juntas. Pero si la familia no está de acuerdo en cómo educar al perro, eso no hará más que confundirle.

Yo confío en Tania. Pero se ha impuesto un gran reto eligiendo a Jack como su primer perro y más teniendo en cuenta la discrepancia de criterios entre ella y su marido. Hoy ya estaba agobiada. Tranquila Tania; respira profundo.

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