Neska


Neska es una boxer de cinco años. Rocío y Carlos, sus propietarios, me contactaron a través de uno de mis anuncios de internet para consultarme si podría quedármela en casa un fin de semana. El problema, según ellos, es que Neska era muy insociable con los perros, tiraba muchísimo de la correa y sobre todo tenía fijación por los perritos pequeños, especialmente las hembritas de color blanco.

Quedé con ellos en un área canina un día entre semana por la noche. Se quedaron pálidos al verme aparecer con Gómez, un galgo, Luca, mi mestizo y Dina, mi bichón maltés de 5 kilos de color blanco. Neska empezó a tirar como una buena boxer, puro músculo, nervio y descontrol. Entramos en el área canina y solté a mis tres perros.  Tras varios minutos con Neska, tranquilizándola, solté la correa. Rocío y Carlos no se lo creían. Neska en realidad no quería atacar sino jugar, pero no sabía cómo. Su fuerza había sido un lastre para ella toda su vida, malinterpretada por el humano, así que llevaba tirando de ellos cinco largos años.

Llegó el fin de semana que iban a dejármela y todo iba bien hasta que intentó montar a Luca. Se armó una trifulca perruna sin grandes consecuencias. Aunque a Neska le hizo una pequeña herida en la oreja; y las orejas están muy irrigadas y tardó mucho en dejar de sangrar. Neska estaba muy nerviosa. Mis perros no querían estar en la misma habitación que ella. Tuvimos que caminar muchísimo para dar salida a toda esa energía acumulada, pero mereció la pena. Las fotos son del domingo; en dos días Neska dejó ver su lado más noble y juguetón. Descubrió otra forma de relacionarse con sus congéneres. Yo diría que descubrió cómo ser perro.

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