De la indiferencia…


Éstas pasadas semanas han transcendido a los medios de comunicación noticias en las que la solidaridad y la indolencia se daban la mano.

Por un lado la actuación altruísta, solidaria y valerosa de aquellos que fueron a rescatar a los perros de Etxauri o de los que saltaron a las vías del Metro de Madrid para rescatar una galga que llevaba tres días vagando por los túneles.

Por otro la indiferencia e indolencia de las instituciones públicas, los responsables de la perrera de Etxauri y los de Metro de Madrid, cuya insensibilidad determinó en gran medida la muerte de muchos de éstos animales.

El pasado día 16, se vió a una galga deambulando por los túneles del metro. El día 19 fue rescatada muerta. Las asociaciones de protección animal dicen que en ningún momento Metro les permitió entrar a buscarla, ni siquiera durante la noche, cuando no circulan trenes. Metro en ningún momento paró la circulación para rescatar a la perra, aunque, evidentemente, aquellos trenes que se la encontraban, tenían que reducir su marcha. Finalmente, unas voluntarias saltaron a las vías sin permiso para buscarla. Desgraciadamente fue tarde. Encontraron a la galga muerta. Su cadáver ha sido requisado por la policía y las voluntarias se enfrentan a una sanción económica por saltar a las vías.

El pasado lunes día 14 por la tarde, el desbordamiento del río Arga inundaba la perrera de Etxauri. Los responsables de la misma determinan que era mejor abrir los cheniles, pero cerrar las puertas de la protectora y que se salvaran los que resistieran nadando, ya que era peligroso entrar allí (el agua llegaba por la cintura). Las voluntarias que colaboran en la perrera encendieron la mecha de las redes sociales; las Txicas de Etxauri, desesperadas, pedían ayuda porque no las dejaban entrar. Acudieron bomberos, miembros de otras protectoras y finalmente la Policía Foral. Pero lo realmente abrumador, fue que un montón de personas se presentaron allí para ayudar y llevarse perros a sus casas para salvarlos. Hasta que la respuesta social creció, las instituciones miraron para otro lado. Podéis ver aquí el vídeo de la noticia en eitb.

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Sol murió el día 15 de enero en la perrera de Etxauri.

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Lupo también falleció en la inundación.

¿Realmente la indiferencia de los organismos públicos es un reflejo de la actitud de la sociedad española? ¿Por qué sigue sin respetarse la vida por encima de todo en éste país?

Yo personalmente estoy indignada con la actuación de éstos organismos. Parece que la vida de un animal vale nada. Y luego se extrañan de que unos niñatos prendan fuego a Tidus para divertirse, que un tarado cuelgue vídeos de cómo torturaba hasta la muerte a unos cachorros y que la lista de delitos contra los animales siga siendo interminable; eso sin tener en cuenta las prácticas institucionalizadas como la tauromaquia o la caza. Las administraciones públicas, lejos de actuar como garante de la vida y bienestar de todos los seres vivos, promueve el exterminio del Lobo Ibérico. ¿Pero es que ésta gente no estudió las cadenas tróficas en el cole? ¿Ignoran que el equilibrio de la naturaleza depende de todos y cada uno de sus eslabones? Y sobre todo ¿no se dan cuenta de lo hermoso y valioso que es el lobo como especie?

Realmente cuando se suceden noticias como éstas me puede la desesperanza. Parece que las personas vayan por un lado y las instituciones que hemos creado van por otro. Es como si ésta sociedad de la que somos parte, nos fagocitara. Es, que nos hemos desconectado del animal que llevamos dentro.

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