Perros de pedigree al descubierto


La endogamia no es un tabú cultural universal por casualidad. En humanos, procrear entre parientes cercanos es considerado una aberración. En todas las culturas. En todas las razas. Y eso no viene dado por creencias o religión; viene dado porque a lo largo de la evolución, las comunidades endogámicas han presentado más problemas de salud, enfermedades congénitas, esterilidad; la propia selección natural ha hecho que éstas comunidades lleguen a  desaparecer, a extinguirse. Un buen ejemplo en España es el de los Austrias o el de Las Hurdes. El conocimiento de que la endogamia es perjudicial ha prevalecido de generación en generación a través de las distintas culturas. Hoy en día la ciencia aporta evidencias y explica el porqué de lo perjudicial que es la pobre variabilidad genética. 

Por eso es indignante que las personas que crían perros con pedigree y la institución que los respalda, en éste caso el Kennel Club ya que el documental se centra en Reino Unido, cuna de los concursos de belleza, miren para otro lado cuando se les hace ver que están criando perros enfermos a propósito tan sólo por que cumplen unos estándares de belleza que son arbitrários, es decir, establecidos por el capricho del hombre.

Esos perros sufren enfermedades neurológicas, cáncer, epilepsia, problemas en las articulaciones, dolores crónicos, problemas respiratorios, múltiples alergias y un largo etc. favorecidas por la cría irresponsable. Hasta tal punto llega el problema que algunas de las razas más populares podrían considerarse en peligro de extinción en base a su pobre acervo genético (da igual que haya miles de labradores, por ejemplo, si los genes de todos ellos provienen de cincuenta individuos que son los que se reproducen, no por ser los mejor adaptados, los más inteligentes o longevos, sino por ganar un concurso de belleza en Crufts).

Y ¿qué podemos hacer? Pues primero tomar conciencia del problema, para eso comparto y divulgo éste magnífico y duro documental. Y luego actuar en consecuencia. Podemos dejar de comprar perros en función de su aspecto y las modas, asesorarnos sobre qué perro es más afín a nuestro estilo de vida y, si estamos decididos a comprar en lugar de adoptar, hacerlo en criadores responsables que nos garanticen que sus perros están libres de enfermedades genéticas. Puede que nos cueste más dinero en un principio, pero tendremos mayores garantías de tener un compañero saludable y feliz, que no esté predestinado al sufrimiento. Además también favoreceremos la cría responsable y aportaremos nuestro granito de arena para evitar que perros tan valiosos como el Pastor Alemán, terminen por desaparecer.

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