2014


2014 ha sido benévolo conmigo.

Mucho esfuerzo por encontrar trabajo, muchas personas pidiendo ayuda para ellos y sus perros, algunos de ellos decidieron esforzarse por ayudar a su peludo, muchos otro no 😦

Muy satisfecha por que de los que se decidieron a contratarme me han expresado su gratitud y han descubierto un nuevo mundo, han descubierto una nueva forma de convivir con su perro, más rica, más equitativa, más plena.

2014 ha sido el año que decidí cambiar de tercio, una decisión nada fácil porque cuidar perros en casa me reportaba la mayor parte de mis beneficios, pero tras formarme quería hacer más. Y, hablando en plata, nunca mejor dicho, aunque educar y adiestrar perros me da menos “pasta”, sí que me da grandes satisfacciones, entre ellas aprender más y más. Más sobre mí, sobre ellos. Los perros siempre te dan una imagen clara de lo que proyectas y, a menudo, no tiene nada que ver con lo que tú crees que sientes.

2014 es el año en que Lolo fue adoptado. Una gran alegría para mí. Tras año y medio largo de trabajo y convivencia el desgaste era evidente. Yo ya no podía hacer más por él. Pero no era una derrota. Era una revelación. Eso me ayuda a comprender a las personas que me llaman y conviven con un perro con problemas de comportamiento; es duro, muy duro. Erra y Paloma aparecieron en el momento justo. Lolo será muy feliz con ellos: le aceptan como es y le dan lo que necesita, seguridad, afecto, estabilidad (y mucho trabajo de nariz y autocontrol!).

2014 ha sido el año del regreso de Gómez a nuestras vidas. Jamás podré agradecer suficiente que la vida me lo haya devuelto. Cuando lo dimos en adopción, creímos que sería para siempre, que era el hogar perfecto. Las personas a menudo nos decepcionan, los perros no. Gómez volvió a casa en un día muy, muy especial: el 4 de julio. Ese día, pero de 2011 (ese sí que fue un año jodidísimo 😦 ) perdía a Lucky y me quedé huérfana, rota. Gómez es especial por muchas razones, todo el que lo conoce lo sabe. Luca, Gómez y yo somos ahora una familia. Completa.

Sí. Soy afortunada. A pesar de un mundo hostil y egoísta, yo tengo más de lo que merezco. Mucho amor y una familia (también la humana) a la que quiero y necesito. Sé que no se lo digo lo suficiente, pero ¡qué coño! ¡Es Navidad!

Felices comienzos a todos!

2014

Una parte de mi

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